sábado, 17 de noviembre de 2007

Vida


Donde la luz fue lo primero en surgir, y el caos fue puesto como ilusión dentro del alma del hombre. En el vacío del inicio, el caos se rompió como la entelequia de lo eterno.

La historia va surgiendo con cada suspirar del tiempo, y cada recuerdo se va plasmando en el muro de la vida. Siendo el humano el que concibe el paso furtivo del tiempo, lo quiere atrapar como el humo entre las manos. Tomando pequeñas partículas, encerrándolas en la memoria.

Una vida es suficiente para soñar, y el sueño más profundo es la vida misma.

Donde un suspiro es suficiente para soñar, y los hombres sueñan con que existen. En una tierra fértil de fantasías las cuales salen desde el olvido para crecer en la imaginación.

Sonrisas y caricias son suficientes para mantener dormido al hombre. Entre céfiros y ángeles se camina por el sendero de rosas azules para vivir un sueño. Una mirada dulce es el inicio para enamorarse, y el encanto se eleva entre nubes de plata. Aquellos ojos, son la puerta del alma, donde el color explota como al inicio de la creación.

Un recuerdo es suficiente para destruir la oscuridad aparente en el caos. Desquebrajando lentamente aquellos sinsentidos de piedra en la frialdad de un silencio. Surge así una luz desde el corazón, abriéndose paso por la oscuridad, brillando como el arco iris.

El amor enloquecido, la pérdida de realidad, el sinsentido de una armonía aparente, todo tiene orden si esta presente el recuerdo en la memoria.

Nostalgia y alegría, es lo que surge de la caja de Pandora. La esperanza es la primera y última en salir, en medio de demonios que desorientan el corazón de los humanos.

Caminando por los pasillos del tiempo, el artesano de palabras va construyendo alegrías y tristezas.

El mundo es un parpadeo, sin embargo, ante la lejanía de lo eterno, se aprecia cada cerrar de los ojos, para transportarse aquel limbo de la pérdida de los demás y de uno mismo.

La pluma recorre ante la blancura de la nada, para dibujar la creación divina, del que es capaz el humano.

Ante el ideal de una infinitud, se cierran las páginas una y otra vez del ave de fuego, para morir y renacer con cada sueño del humano, cuya grandeza recae en no dejarse tragar por aquella oscuridad tan temida y aquella sombra que es la muerte.

Luz recobrada dentro de la negrura estructurada. Suspirando por la vida que replica en mil colores.

1 comentario:

La picara soñadora dijo...

ah orale que padres estan tus fotos... por fin algo que ilumina tu inmunda vida jajaja la neta el df es la ciudad mas bonita del mundo! jajaja a mi me encanta... aunque me asalten y roben mis cosas jaja siempre sera mi favorita! a huevo asi debe ser hijo de la chingada... tus relatos y cuentos y mamadas que pones en tu blogger siempre me han gustado..! jojojo grax por existir espero q vivas muchos añños mas