sábado, 25 de octubre de 2008

La muerte


Soy el señor de los cambios.
Ha llegado el momento de las grandes transiciones.
Encuentro en mi interior el centro en torno al cual gira mi vida,
Y me rindo a los cambios necesarios.
En ese centro encuentro la fuerza que me permite dejar ir.
Dejo mi pasado y me entrego a mis instintos más elevados.
En esta transición pondré fin a mis asuntos pendientes del pasado.
Me permito el tiempo necesario para lamentar y hacer luto.
Me perdono y perdono a los demás sólo si lo siento necesario
Yo también me permito honrar y celebrar aquello que ha terminado,
Si es lo que hay que hacer.
Y estoy listo para dar la bienvenida a lo que me espera.
Me doy cuenta que con cada puerta que se cierra en mi vida
Se abre una nueva llena de posibilidades para mí.

La Justicia


He llegado lejos y he aprendido y logrado mucho.
Ya no necesito esforzarme para demostrar nada a nadie,
Ni siquiera a mí mismo.
Ahora tengo lo que necesito.
En este lugar seguro aprendo lo que es tener poder y autoridad.
Entiendo la profunda responsabilidad que implica mi poder.
Y me siento flexible y cómodo con él.
Aprendo a sostener el poder de manera firme y ligera a la vez,
Y aprendo a compartir.
Estoy abierto a los cambios y a la nueva información.
Armonizo mis sentidos más elevados con la inspiración divina
y me convierto en un cauce para el espíritu.
El espíritu es mi guía y mi apoyo en todas las cosas.

domingo, 19 de octubre de 2008

El desesperanzado mexicano


Con la lectura de “El perfil del hombre y la cultura en México” de Samuel Ramos, delimitándome en la parte de la clasificación del mexicano: desde el pelado, pasando por el mexicano de la ciudad y el burgués, siendo el segundo, que me parece contundente, pues las características de éste tipo de mexicano se refiere a que el sentido de inferioridad lo lleva en una defensiva constante, se mantiene como un viejo guerrero de la cultura prehispánica, lo cual lo lleva a pensar que su inferioridad será disfrazada con esta actitud activa (pero en la práctica nefasta), que lo lleva a una desesperanza, pues aquel que piensa en su futuro es porque tiene esperanza en un mejor porvenir, y este mejoramiento, esta espera queda estancada en el pensamiento inseguro. Se me ocurren algunos ejemplos, como es el caso en época de elecciones, donde se le pregunta a cualquier ciudadano: ¿Por quién votaras? La respuesta es típica: Para qué votar, si todos los políticos son iguales, o para qué votar; siempre estamos iguales, no sucede nada, en fin… prefiero tirar mi voto a la basura. En estas palabras se puede notar un desaire, quizás político, pero que está inmerso en algunos mexicanos. Por otra parte se comprende la idea de trabajo, donde el mismo y sus resultados se deseán a una proximidad, a lo inmediato, no se tiene miras al futuro, y los individuos se creen (falsamente), el primer dia de paga, los dueños del mundo con su paga de quincena, para después entregarla al por mayor entre deudas, pagos de tarjetas de crédito o más deudas o necesidades básicas que conllevan a un mayor apatía y frustración. Considero que es cierta la desesperanza del mexicano en algunos aspectos, y lo que puede llevar consigo. A veces se le dice a las personas que no es bueno pensar en el futuro, pues el presente es más benéfico y la esperanzado se vuelve en el desesperanzado mexicano.

sábado, 18 de octubre de 2008

Te beso a lo lejos


Estás envuelto en la nostalgia
De un beso que no convence
Y sólo crece
Ante la distancia.

Te beso a lo lejos,
En mis sueños…
Pues me enseñaste a suspirar, amar
Pero nunca a olvidar

Tan cerca en mis recuerdos
Pero tan lejos de mis labios.
Sé que puedo verte
Pero es mejor dejarte

Te beso a lo lejos
Cerrando mis ojos
Para pensar que nunca regresaras
Es mejor, así no me mataras, no me olvidarás.

www.individualista.com


Hijos de las computadoras y del internet

Han pasado 47 años desde la creación del Internet, con el objetivo de transmitir paquetes de información de forma rápida y económica. Su crecimiento en círculos académicos ocurrió durante los años sesenta y setenta, ya para los ochentas su servicio se abría y el número de servidores y de usuarios creció. En los 90, aparecieron los primeros navegadores, y la palabra “surfear la web” se hacía escuchar. Actualmente, el internet sigue su evolución, y cada vez más hay nuevas posibilidades de uso. Aquellos para los que nacimos a finales de los 80 en México, conocíamos muy poco del internet en un principio, los trabajos de la escuela se hacían basados en libros y no en Wikipedia, en los museos era una novedad navegar por Internet, ahora los Cibercafés se encuentran en la vuelta de la esquina. Cabe destacar que a la par de la red, está la rápida difusión de las computadoras. Al principio de los noventa, aun se hacían trabajos a maquina de escribir, y algunos pocos en computadora. Actualmente un trabajo escrito, no se le cuestiona al profesor si se hará en maquina de escribir o en computadora, se sobreentiende que es impreso. Si alguien que no tuviera nociones de la jerga cibernética y escuchara la palabra: “Me conecto al rato”, lo más seguro es que pensará que algunos humanos cuentan con algún cable para conectarse a una terminal o algo así. Por otra parte, se puede hablar del fenómeno propio de la internet, como es el de aportar información a la misma. Se tienen espacios en los cuales se pueden subir fotos, descargar música, escribir algunas cuantas líneas de opinión persona (como estás), hacer pagos bancarios, pedir algún artículo, leer las últimas noticias, ver alguno que otro video, ya sea música o de cualquier persona en el mundo que se haya ofrecido a mostrar un poco de sí a todos. En fin, todo este mar de información crece rápidamente, el cual, algunos dirán que tiene sus lados positivos y negativos. Quizás la libre expresión se mantiene, a pesar de sus infortunios como el caso de la intolerancia, el intercambio de información de una forma rápida, etc., es quizás, los usuarios caen en el individualismo virtual, donde el contacto con las demás personas, las relaciones interpersonales estén mermadas por una pantalla de computadora. . Pero lo que es claro, es que la mayoría de las personas pueden contribuir a la red, las formas son muchas, algunas son muy novedosas y algunas otras son ideas millonarias, como es el caso de los servidores, o de páginas de búsqueda como Google, páginas de interacción, como FaceBook, o Myspace, lugares para subir algún video chusco o simplemente expresarse vía visual desde Youtube, etc.

Tengo oídos sordos

Añadiendo el factor del consumismo, donde se da una ilusión de que estar ala vanguardia es estar a la moda, es lo mejor, y es lo más práctico y benéfico, se sigue que el individuo consideré ciertos estas ideas y su placer se finque en el consumismo. La música ya no sólo se escucha en lugares u ocasiones especiales, actualmente, cualquiera puede tener acceso a ella por medio de un reproductor musical y ponerse autista en la calle. Los teléfonos celulares, los cuales actualmente poseen disponibilidad para el acceso al internet, música, agendas, etc., los Blackberry, los Ipod, computadoras personales, ´posiblemente lleva a un estado donde el individuo se cierra (de forma parcial) hacia él mismo mirándose narcisistamente en un estanque del consumismo de masas. Regresando al internet, al parecer se tiene una doble ilusión, por un lado podernos crear un mundo propio, con nuestra música favorita, fotos, escritos y más en un espacio del internet. Puede que en algunas ocasiones sea un escape a la realidad misma, la cual no se pude cambiar con el ratón de la computadora.


Mientras el individuo se mantiene enajenado con algún aparato en sus oídos, en sus manos (por no haber mencionado los juegos de videos portátiles o el uso del celular) o simplemente frente de ellos, seguirá creciendo el consumismo de masas y el individualismo virtual.