sábado, 24 de noviembre de 2007

El Prozac de la Hora Estelar


En un mundo regido mayormente por imágenes, en esta nueva época donde el caminar por la ciudad se vuelve cada vez una experiencia visual. Una pantalla de tele en algún comercio, dando publicidad, entretiene más a los transeúntes que un simple papel con promociones. La televisión se torna una fuerte herramienta de persuasión de la realidad. Un círculo vicioso en el cual, los individuos se ven limitados hasta cierto punto a las señales que son emitidas por las televisoras, y entre mayor sea el desconocimiento de las fuentes, mayor es la repercusión que tiene los medios en la población. En un eco que cada vez parece ser más fuerte, el cual dice: “televisión, reglas de la nación” un estruendo de rayas grises perturba la conciencia del humano, dejándolo en las mismas condiciones. Con cada señal, con cada programa, se va durmiendo al individuo, volviéndolo un adepto de la “realidad” impuesta por el medio. Y así, la telenovela de la tarde-noche, el partido de fútbol de los fines de semana, o la caricatura básica que impulsa a la idiotez, se llega a un sueño en donde no se puede juzgar que es la realidad y que es la ficción impuesta por los medios, con base en la producción de riquezas. El pensar se ha vuelto en un sublevar constante, donde la señal gris de cualquier canal, se vuelve parte impresa en el individuo. Entre un soporífero y el prozac, elementos importantes para elevar la autoestima de cualquiera que lo consuma, aunque sea de forma artificial, en una realidad virtual, la cual parece ser la confirmación de que la población se entrega al pensamiento superficial. Y así, el prozac surtirá efecto en la hora estelar, entremezclando estereotipos, valores, ideales, sentimientos, comerciales y un toque de ironía, darán como resultado la pantalla hueca sin señal.

Fragmento de una Historia


Siempre será un placer verte, estar contigo, sentirte, escucharte, mirarte a los ojos, descubrir como eres, saber que piensas, dejar fluir el tiempo contigo, olvidarnos de todo o de todos, de nosotros mismos, dejar este mundo, volar al espacio, subir al cielo, cerrar los ojos, fundirme en el limbo, volver a abrirlos y saber que estas aquí, que no te has ido, que el sueño sigue, que la vida sigue, pero te ha dejado grabado, impregnado, presente aun en la lejanía, pese a la distancia, saberte aquí y ahí, cerca, lejos, pero sin distancias entre tus ojos y los míos, te quiero...

Escrito de mi amigo historiador para el artesano de palabras. Gracias

sábado, 17 de noviembre de 2007

Vida


Donde la luz fue lo primero en surgir, y el caos fue puesto como ilusión dentro del alma del hombre. En el vacío del inicio, el caos se rompió como la entelequia de lo eterno.

La historia va surgiendo con cada suspirar del tiempo, y cada recuerdo se va plasmando en el muro de la vida. Siendo el humano el que concibe el paso furtivo del tiempo, lo quiere atrapar como el humo entre las manos. Tomando pequeñas partículas, encerrándolas en la memoria.

Una vida es suficiente para soñar, y el sueño más profundo es la vida misma.

Donde un suspiro es suficiente para soñar, y los hombres sueñan con que existen. En una tierra fértil de fantasías las cuales salen desde el olvido para crecer en la imaginación.

Sonrisas y caricias son suficientes para mantener dormido al hombre. Entre céfiros y ángeles se camina por el sendero de rosas azules para vivir un sueño. Una mirada dulce es el inicio para enamorarse, y el encanto se eleva entre nubes de plata. Aquellos ojos, son la puerta del alma, donde el color explota como al inicio de la creación.

Un recuerdo es suficiente para destruir la oscuridad aparente en el caos. Desquebrajando lentamente aquellos sinsentidos de piedra en la frialdad de un silencio. Surge así una luz desde el corazón, abriéndose paso por la oscuridad, brillando como el arco iris.

El amor enloquecido, la pérdida de realidad, el sinsentido de una armonía aparente, todo tiene orden si esta presente el recuerdo en la memoria.

Nostalgia y alegría, es lo que surge de la caja de Pandora. La esperanza es la primera y última en salir, en medio de demonios que desorientan el corazón de los humanos.

Caminando por los pasillos del tiempo, el artesano de palabras va construyendo alegrías y tristezas.

El mundo es un parpadeo, sin embargo, ante la lejanía de lo eterno, se aprecia cada cerrar de los ojos, para transportarse aquel limbo de la pérdida de los demás y de uno mismo.

La pluma recorre ante la blancura de la nada, para dibujar la creación divina, del que es capaz el humano.

Ante el ideal de una infinitud, se cierran las páginas una y otra vez del ave de fuego, para morir y renacer con cada sueño del humano, cuya grandeza recae en no dejarse tragar por aquella oscuridad tan temida y aquella sombra que es la muerte.

Luz recobrada dentro de la negrura estructurada. Suspirando por la vida que replica en mil colores.

Suspiro


Los recuerdos, los instantes se quiebran sólo
cuando se olvidan.
La verdadera muerte es el olvido,
las miradas reencuentran,
los abrazos y los besos nos recuerdan que estamos vivos.
Las miradas son puentes,
los ojos las puertas del cielo
“azul”.
Probablemente
azul como tu color favorito,
como lo que te rodea,
como el recuerdo,
que aun mantengo en ese espejo,
en la memoria.
Tus ojos, mis ojos son puertas.
Las miradas son puentes,
las palabras sólo las mensajeras
de este llanto, de este grito,
de la agonía de no tenerte,
de buscar estar cerca,
de tocar el cielo con la mano
y dejarle ir.
Sin embargo, cuando duermo,
cuando vuelve tu recuerdo.
Sé que no estas lejos,
que estas al otro lado del espejo,
que bastan algunos pases mágicos,
que bastan palabras, risas, llanto
magia, palabras, canto…
y te tengo a un lado,
y te encuentro
y sé...
que estarás ahí abriendo la puerta,
dejándome cruzar el puente.

Pensamiento dedicado para el artesano de palabras, por parte de mi gran amigo Luís Morales, el historiador de la Ciudad de México. Gracias

Los amorosos callan




Los amorosos callan
El amor es el silencio más fino
El más tembloroso, el más insoportable

Es insoportable el que calla
Y los amorosos hablan con cada mirada
El amor es el tiempo más corto
Que se queda con cada recuerdo roto

Aquel que olvida
Siente la locura encarnecida
Sin pasado en la tela de la memoria
Se pierde el sentido de armonía

Los amorosos son los que buscan
En aquella sonrisa perdida
Las imágenes y las caricias se entremezclan
En un constante lucha asistida
Por aquella diosa que ama
Con sus besos adormece,
Que a la luz de la luna canta
La dulce canción que entristece
A los amorosos que aman

Siempre se están yendo
Siempre, hacia alguna parte
Hacia el lugar del viento
Donde todo se rompe

Es el silencio más fino
El olor más embriagante
Que escribe en la incertidumbre del destino
Los sentimientos del alma exuberante

Los amorosos son locos, sólo locos,
Sin Dios y sin diablo.

Siendo expulsados de un paraíso literario
Han caído al terreno furtivo del amor
Cayendo en un vació interno
Para llegar a los albores del infierno

Los amorosos surgen ante la locura
Callando el dolor de la angustia
Los amorosos son los que buscan una cura
Para una vida que se desarrolla en centurias

Los amorosos cantan una canción no aprendida
La hermosa vida

domingo, 11 de noviembre de 2007

En el País de las Maravillas


En un mundo de contrastes, donde la confusión se encuentra retenida por ilusiones de la sociedad. Siendo la realidad la mayor exponente de fantasías inimaginables, y he aquí que expondré algunas peripecias de mi travesía por el país de las maravillas. Lamento ahora haber perdido en algún momento aquella pertenencia de aquel lugar que me vio nacer. Ahora confirmo mi descendencia del caos armónico de la Ciudad de México.

En mi viaje a dicha ciudad, el día 31 de octubre, el cual no inicié con la persecución del conejo blanco hacia la madriguera, sino, durmiendo en el camión con salida de la ciudad de Xalapa. Próximo a la cuenca de la ciudad, he de sorprenderme por un lago marrón que cubría a la misma, y ni hablar del olor que se divisaba a lo lejos. Teniendo un poco de optimismo, consideré que entrando a la ciudad, arribaría rápidamente a la central TAPO, lamentablemente, no pensé que el tráfico es mucho mayor que el de mi nuevo lugar de residencia. Después de esperar como una hora entre los carros y camiones, por fin llegue a la central, y fue aquí donde me estaba esperando mi amigo historiador el cual me daría un tour por el valle de México. Entre iglesias, parques, edificios coloniales podría darme un chapuzón de cultura, arquitectura, religión y misticismo sólo como el territorio mexica lo puede ofrecer.

Así como el arribo de los aztecas (según el mito) ordenados por Huitzilopochtli, el cual les ordenó que sólo fundarían su reino donde estuviera "un águila parada sobre un nopal devorando una serpiente". Llegó el pequeño artesano de palabras a la ciudad, sin encontrarme el águila devorando a una serpiente, pero si quizás a una inminente ciudad devorando lentamente los recursos de la tierra de la cual se alimenta.

Caminando a través de las intempestivas calles, llegue al caballito, escultura de Sebastián (Enrique Carbajal González) que se encuentra al inicio del Paseo de la Reforma. Siendo una escultura, se puede decir que es la abstracción plena de la esencia del caballo, figura que encantaría a cualquier filósofo de la corriente fenomenológica.

Tomando un descanso por el Hemiciclo a Juárez, monumento construido en mármol de carrara, sobre un proyecto del arquitecto Guillermo Heredia, que se encuentra en la avenida Juárez, en la parte sur de la Alameda Central. Sintiendo la suave superficie del mármol, y viendo transcurrir las horas a lo largo de la época otoñal, aprecie este bello monumento.

Pasando a Bellas Artes, pude sumergirme en aquella nostálgica de los clásicos. Ubicada en avenida Hidalgo, avenida Juárez, Eje Central Lázaro Cárdenas y Ángela Peralta. En su interior se encuentran murales de José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, entre otros. Fue encargado por el presidente mexicano Porfirio Díaz al final de su mandato. El águila, coronando la estructura, custodiando la ciudad, entre ángeles y musas esculpidas en el mármol, siendo testigos del paso de la gente por la ciudad caótica.

No cabe más que girar sobre si mismo para ver al otro lado, sobre la avenida Lázaro Cárdenas y Madero, una figura grisácea, de cristales que reflejan el multicolor de los chilangos. La torre Latinoamericana, la cual desde la altura puede apreciar la incesante contaminación que se traga a la ciudad, al igual puede ver bailar a los ángeles en las iglesia y a los demonios entre las personas.

Retomando la idea anterior, es sorprendente ver la cantidad de iglesia que se alzan a lo largo de la ciudad. Con este recorrido entre las figuras sacras, pude darme cuenta de la máscara hipócrita del hombre en tanto a su religión. Estando en la catedral del zócalo, se nos invito al público en general a pasar a la exposición de tesoros religiosos de la misma iglesia, claro esta que con un precio, siendo este el de 15 pesos. No discuto el precio monetario, más bien me quejo que siendo tan puritanos para ciertas cuestiones, se vean cometiendo una infamia que se marca en la Biblia. No es que sea muy religioso, simplemente creo que hay que ser coherente con lo que se predica, aun siendo un lugar turístico, es necesario que si desean un mínimo de respeto, comiencen por revisar sus principios.

Los demonios no solamente corren por los pasillos de las iglesias, también se encuentran inmersos en el dolor de las familias mexicanas, riéndose y transformándose en una desigualdad cada vez más aparente. Descansando en la alameda, y sintiendo un poco de frío, mi amigo Luís, me ofreció un cigarrillo, el cual acepte. Luís llamo a una señora que caminaba ofreciendo entre dulces y cigarros a los visitantes del parque, se nos acercó para vendernos aquel gustado cigarro, después de la compra, mi amigo le preguntó qué tal iba la venta y más aun con el frío que se hacia sentir, respondiendo que a veces el negocio no iba tan bien, y que un día, su hijo pidiendo el alimento diario, la señora se avergonzó al decirle que no había gas para calentar aquella sopa, y por lo mismo se tendría que comer fría. Aquel anécdota quedándoseme marcado en la memoria, me mostró un demonio atrás de la señora, alimentándose de su sufrimiento, y este demonio, hijo de la desigualdad económica reinante en nuestro país.

Lentamente la noche se fue tragando la ciudad defeña, y se aproximaba la hora para el evento, el cual era el motivo de mi estancia en la ciudad. Adentrándome con mi amigo al metro, el cual estaba atiborrado de personas, causado por el concierto que se avecinaba. Pude experimentar la saturación del transporte por cuenta propia, sin que este hecho desencantara mi viaje por algún instante.

Llegando sano y salvo al Palacio de los Deportes, lugar donde se llevaría acabo el concierto del grupo Daft Punk. Por mencionar algunos datos, fue la primera vez que arribaron a tierra azteca el dúo francés de música electrónica. Esperando un increíble espectáculo de luces y de sonidos estridentes, se llevo a cabo el concierto con llenado total del recinto y con una gran emotividad por parte de los presentes.

Al día siguiente, siguió mi tour por la ciudad, nuevamente fui llevado a las iglesias, parques, y centros culturales de la misma. Pudiendo apreciar un poco mejor el metro en un estado más normal que el del día anterior, el olor y su sonido se quedaron en mi mente impregnados. Venas que se esparcen por las entrañas de la ciudad, llevando a los lugareños a sus lugares de destino, sin este ¿qué sería de la ciudad?

Así como la pequeña Alicia tuvo una comida con locos, no cabía menos esperar de mi viaje a la tierra de las maravillas. Estando en un pequeño restauran de comida “vegetariana”. La pequeña mesera se nos presentó con un vestido entre negro y morado, cubierto con una delicada maya negra, una blusita del mismo color que la falda, unas alas de mariposa adornadas con brillos y figuras de papel y por último, coronando su cabeza, unas pequeñas antenas con bolas moradas. Mi amigo y yo quedamos encantados ante aquella criatura, con cierto aire entre infantil, oscuro, sarcástico y paranoico. Le preguntó el historiador con respecto a su vestido, si lo portaba por la fecha o si era común su uso, respondiendo que tanto la blusa como el vestido eran normales en ella, pero los adornos extras, alas y antenas, eran con motivo del día de muertos.

El último lugar de mi travesía fue Garibaldi, lugar donde se congregan los mariachis. Entre las luces nocturnas de la ciudad, se apreciaron los típicos hombres mexicanos entonando fantásticas canciones. Siendo un grupo el que destacó, pues le estaba ofreciendo serenata a la figura de la muerte que se encuentra en la misma plaza.

A lo largo de mi estancia en el país de las maravillas, pude soñar y dejarme absorber por una tierra que tiene de todo y en exceso, sin decirlo de una forma negativa, al contrario, he sentido que me ha dado un nuevo sueño dentro de mi caos, y agradezco infinitamente la oportunidad de haber caminado nuevamente por aquellas calles llenas de colorido, ambulantaje, diversidad, religiosidad, armonía y caos. Cerrando así un capítulo del libro de pasatiempos, el conejo blanco regresará a la madriguera de donde salió, sin antes volverme a seducir para que lo persiga y me caiga al sueño del país de las maravillas.

Día de Muertos


Una sonrisa en la fría cara de una calavera vestida para coquetearles a los mortales, con su ropaje largo y su sombrero negro hace burla a lo efímero del aliento humano.

En el colorido desastre de la muerte, y su risa alcoholizada se escucha a través de los tequilas y el olor de los tamales un canto a la muerte. El mexicano se sentirá vivo con cada canción a la muerte y con las irónicas calaveras escritas en papeles sueltos de periódicos referentes a una política aun más muerta que la catrina misma.

Con el día primero se inicia una tradición de origen indígena, el cual coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos. Celebrando el noveno mes del calendario solar mexica, las festividades eran precedidas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la “Dama de la muerte” esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos.

Varios años después, la figura de la muerte fue adquiriendo colorido y forma contemporánea, disfrazándose de política, de religión y de cultura mexicana, de ese México que todo lo sueña y que todo lo ve entre perdido y con esperanza de resurgimiento. Aun el mexicano siente la nostalgia de la muerte en sus venas, aquellas celebraciones a la renovación de la naturaleza y al orgullo representado en los cráneos como trofeos. Danzando con paso ligero, la Dama de la muerte se transformó en la Catrina de José Guadalupe Posada. Y así, en palabras del mismo Posada, la muerte era democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acabaría siendo calavera.

De las casas surgen caminos de pétalos de las flores de cempasúchil, dirigiendo al caminante a que se maraville con los altares que se alzan sobre las paredes descoloridas de las casas adornadas con la pobreza, que siendo un demonio más dentro de la ciudad de ilusos ángeles. Dando la bienvenida al altar, el marco de madera o carrizal, adornado con flores simboliza la entrada del cielo. Siendo dos o siete los niveles, representando así el cielo y el infierno, o el purgatorio y los niveles de los mismos. El viento impreso en el papel picado, el fuego danzante en las veladoras, el pan, los frutos o las cenizas como representantes de la tierra en el altar, y por último la bienhechora agua para aquella alma sedienta que llegue. Los retratos, pedazos de tiempo cristalizadas, puestas para la conmemoración del difunto. Sin olvidar el pan de muerto y las calaveras de chocolate, agregando la comida favorita del fallecido.

En los cementerios, las personas se congregan para hacerle homenaje a los ya caídos por la muerte. Entre sollozos y rezos, se recuerda con cierta melancolía a las almas partidas al otro mundo. Para los cristianos se dirá que en el cielo residen, mientras que en la cultura anterior a la novo hispánica, sus rumbos son tan diversos como los mismos sabores de la comida mexicana. Irán al Tlalocan, aquellos difuntos ahogados o llegados por la fuerza del rayo, ahí en el cielo de Tláloc, están destinados a llegar, y como semillas, serán enterrados para que vuelvan a germinar. En el Omeyocan, los muertos en combate, los cautivos y las mujeres que morían en el parto, estaban consignados a este lugar, el paraíso del sol, presidio de Huitzilopochtli. En el Mictlán, estarán aquellas personas que su muerte fue natural, lugar habitado por Mictlantecuhtli y Mictacacíhuatl, señor y señora de la muerte, lugar oscuro y sin ventanas del cual ya no era posible salir.

El día primero de noviembre, en el panteón de Mixquic suena el repique de las campanas de la iglesia, anunciando el arribo de las ánimas de los adultos, con lo que las ofrendas crecerán y una de las partes con mayor misticismo del festejo dará inicio. En cada ofrenda se colocan la sal (para el alimento), el agua (para calmar la sed), y las veladoras (para iluminar su camino); además de flores de alhelí y cempasúchitl.

En el piso, junto al altar, se coloca un petate nuevo donde se acomodan tamales hechos en casa, cazuelitas con sal y frutas, todo adornado con papel picado; mientras en la azotea o la entrada de las casas se instala un farol hecho de papel de china y carrizo, que indica al ánima su hogar.

La ofrenda se complementa con fruta, hojaldras, y en el caso de los niños, las figuritas de los escuincles (perros) que guiarán sus almas por el inframundo; flores blancas que representan la pureza de los niños y amarillas que iluminan a los adultos para que no se pierdan en el camino.

El día 2 se realiza la “Alumbrada” en el panteón, donde se rinde un homenaje a los seres que se fueron y dejaron su recuerdo en este mundo. Desde las 19:00 horas, el panteón se ilumina con cirios, y a las tumbas adornadas con flores llegan los familiares de los muertos para acompañarlos y hacerles saber que serán bienvenidos en el futuro.

El día 3, los vecinos de Mixquic se visitan para intercambiar la comida, fruta, pan y demás elementos de la ofrenda, con lo que se da por concluido el rito que cada año lleva a miles de curiosos a esta población conformada por los barrios de San Miguel, San Ignacio, Santa Cruz, San Bartolomé, Los Reyes y San Agustín.

La catrina felizmente danzando por las ciudades, las cantinas, los cementerios y los hogares de las familias mexicanas, se deleita con la irónica risa y llanto de los hijos mexicas. La sonrisa de la catrina se escuchara con cada canción de los mariachis, su olor se desvanesera entre el humo de las veladoras y su colorido se quedará en cada día de muertos.

sábado, 10 de noviembre de 2007

El kiosco

…Agradezco cada minuto que he pasado contigo. Los días son largos y las noches más aun por tu ausencia…

Escribía recostada en la cama Nancy, suspirando mientras dejaba su cariño en la hoja rosa perfumada.

- Bueno… Hola bebe… ¿cómo estas? … Oh… Muy bien… Sí… No…, como crees… yo también te extraño…

Hablaba por teléfono Marco.

- Esta bien, nos vemos en el parque a las cinco… Sí… También te quiero… Adiós bebe…

Marco se levantaba del sofá para darse una ducha. Nancy se peinaba y perfumaba, después bajó las escaleras de su cuarto para dirigirse a la salida de su casa.

- Espero le agrade la carta – Decía Nancy mientras caminaba.
- Llegaré tarde, mejor tomo un carro - Pensó Marco.

Nancy caminaba rápidamente esquivando a las personas en el parque. Marco corría presurosamente por las calles hasta llegar al kiosco del parque.

- ¡Ahí esta! – Alegre dijo Nancy.

Marco pasó junto a Nancy que corría para encontrarse con Elizabeth, que estaba sentada en las escaleras del kiosco. Marco sonreía al ver a Antonio recargado en la pared.

- Disculpa bebe, se me hizo un poco tarde –
- No hay problema, igual acabo de llegar- Dijo Antonio mientras besaba a Marco
- ¡Mi niña!- Se levantó Elizabeth para abrasar fuertemente a Nancy.
- Mira lo que te traje- Extendía la mano con el sobre rosa que había preparado con anterioridad.
- Gracias, que hermoso…

Los amorosos


Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
El más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
Los amorosos son los que abandonan,
Son los que cambian, los que olvidan,
Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran buscan.

Los amorosos andan como locos
Porque están solo, solo, solos,
Entregándose, dándose a cada rato,
Llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
Viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
Siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
No esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
Siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
Los que siempre - ¡qué bueno! – han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
También como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
Porque si se duermen se los comen los gusanos

En la oscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
Y su cama flota como sobre un lago

Los amorosos son locos, sólo locos,
Sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
Temblorosos, hambrientos,
A cazar fantasmas.
Se ríen de la gente que lo sabe todo,
De lasque aman a perpetuidad, verídicamente,
De las que creen en el amor como en una lámpara
De inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
A tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
La muerte les fermenta detrás de los ojos,
Y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
En que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
A mujeres que duermen con la mano en el sexo,
Complacidas,
A arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
Una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
La hermosa vida.

Poema de Jaime Sabines, sacado del libro Poesía amorosa. Me agrado mucho el escrito, y más aun puesto que me lo dedicaron con cariño un gran amigo.