sábado, 31 de enero de 2009

Nada


Nada entre la nada. Sin empeño
A la vida, que es nada, de improviso
Vine a soñar que soy yo; porque Dios quiso
Entre la nada levantar un sueño.

Dios, que es el todo y de la nada es dueño,
Me hace un mundo soñar, porque es preciso;
El silencio Dios, de nada un paraíso
Formó, nadando en eternal ensueño.

¿Qué importa que en la nada confundida
Vuelva a nadar, al fin, esta soñada
Vil existencia que la nada olvida,

Nada fatal de lo que fue sacada?
¿Qué tiene esta ilusión que llaman vida?
-nada en su origen- ¿y en su extremo? –Nada-

Antonio Plaza

1 comentario:

Omares, omares! dijo...

Ex nihilo nihil fit. En efecto Arlequín, el abrigo puede sustituirse por un ente. Saludos desde el cyberespacio.