sábado, 10 de mayo de 2008

El Arlequín


En un escenario, el color negro del fondo contrasta con las rojos del telón. Aparece una figura, es una arlequín, el cual representa su mejor obra; la vida.

Con sus ropajes blanco y negro, trata de indicar la dualidad de su estado, la alegría y la tristeza por una parte. Da unos pasos hacia el centro, se arrodilla, y después se sienta. Se siente incomodo, algo le angustia, no habla. Sus manos se mueven lentamente, las ve con asombro, luego, con un movimiento brusco pareciera ser que quiere quitárselas, pero esto es imposible, se detiene bruscamente. Mira a su alrededor, voltea ante el escenario con una sonrisa, se tapa la cara con las manos y se descubre para mostrar una tristeza en su rostro.

Se levanta de su lugar, corre de un lugar para otro, se detiene, y comienza a brincar como si fuera un pequeño niño. Nada tiene sentido en ese escenario, excepto la locura del propio personaje.

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