Cansado es fijar la mirada entre la gravedad y la levedad. Los filtros (ojos) abarcan el horizonte pero nunca nadie lo tocará, siempre se mueve, huye. Rasgamos las fronteras con él tiempo, buscamos fijarlas en imágenes, las remarcamos para un día soltarlas.
jueves, 31 de diciembre de 2015
Claridades
Cansado es fijar la mirada entre la gravedad y la levedad. Los filtros (ojos) abarcan el horizonte pero nunca nadie lo tocará, siempre se mueve, huye. Rasgamos las fronteras con él tiempo, buscamos fijarlas en imágenes, las remarcamos para un día soltarlas.
viernes, 20 de noviembre de 2015
Profanación del fuego
El caminante escribía sobre el fuego, estaba seducido sobre éste. Ahora ha sido igualmente manchado como los demás elementos. El fuego ha sido profanado o quizás sea sólo el encuentro con un mal representante de la flama. La altanería es sólo el germen de un futuro fuego.
Lo último que escribió representaba a una palomilla o polilla seducida por el fuego hasta que acercándose lo suficiente se consumió en la llama. A la semana se encontró con ese fuego, con alguien que simbolizaba el león o el sol. Fue un encuentro cálido donde parecía regresar el calor que le faltaba al invierno. Surgieron promesas: “te haré feliz”, “te escribiré cada mañana”, “me siento muy bien contigo”… promesas que se esfumaron. La palomilla ingenua se consumió en el fuego. Las llamas no son la respuesta a la búsqueda. ¿Será que la polilla tenga que metaforizarse, dejar de ser ratón que busca que jueguen con él, tendrá que dejar ser una palomilla que resista la tentación de una leve luz? Ni el agua, ni la tierra, ni siquiera el aire y el fuego son suficientes para el caminante. ¿Será necesario buscar la levedad?
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Palomilla negra
Soy la palomilla que abraza a la brasa y se consume en el abrazo.
viernes, 30 de octubre de 2015
Fuego fatuo
Sin transcursos calmados
procede el viajero inerme.
Maltrecho el sendero cansado
trata de esquivar al durmiente.
Sonríe el horizonte y oscila
antes de menguar. Reposa el polvo
y el cielo cinericio exhala favila.
Él salta las frigentes vías al fondo.
Lejos y leve radioso el fuego fatuo.
Lo detienen sus entrañas maznadas,
El baile verde ígneo le es arduo.
Avanza y disminuye las miradas.
Son trampas para alejarlo del pical.
El canto pírico lo seduce.
Sin mástil y cuerdas cae al esteral.
No hay lugares para el encuentro
Do ha quedado ahora el fuego fatuo
Titanes
Los titanes aún deambulan por la tierra. Ahora entiendo cómo un titan -en este caso un huracán categoría 5- se torna mito.
Cosmófagos
Somos cosmófagos y teófagos:
"La misa no sólo es una actualización o representación
de la Pasión de Jesucristo; es también una liturgia, un misterio en donde el
diálogo ente el hombre y su Creador culmina en la comunión. Si mediante el
bautismo los hijos de Adán adquieren esa libertad que les permite dar el salto
mortal entre el estado natural y el estado de gracia, por la comunión los
cristianos pueden, en las tinieblas de un misterio inefable, comer la carne y
beber la sangre de su Dios. Esto es alimentarse con una substancia divina, con
la substancia divina.
Paz, Octavio. 1974. "Poesía de comunión y poesía de
soledad" en Las peras del olmo.
martes, 6 de octubre de 2015
Repetición
Del techo los ecos susurran: veinte corazones.
¿Serán las sienes llamando al pecho?
La música roja se ha disuelto
dejando una orquesta silenciosa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









