(Imagen obtenida de: http://www.80grados.net/wp-content/uploads/2012/09/Olmo-con-peras.jpg)
jueves, 30 de abril de 2015
miércoles, 22 de abril de 2015
Jugar
1. Acción de tomar a un objeto o persona para entretenerse sin ningún compromiso.
- ¿Cómo estás? –
- Am… pues te diré. – Puso los ojos en blanco.
- ¿Por qué esa cara? –
- Participé de un juego en el cual perdí. – Contestó.
- Explícate un poco más. – Tomaron asiento mientras veían pasar a las personas por la explanada de Bellas Artes.
- Todo comienza como en la Biblia, amigo. Ahora entiendo por qué dicen eso de “es mejor vivir en la ignorancia”. Hace poco conocí a un compañero de clases el cual tiene pareja. Cada uno de nosotros no mostraba ningún interés… hasta que en una conversación coqueteó conmigo.
- Así empieza el juego. – Le dijo su amigo sin mirarlo a la cara.
- Ya sé… es frustrante porque en un principio parecía bastante interesado, me mandó fotos de él, platicaba de sus sentimientos y demás…. Pero todo eso fue porque se sentía traicionado por su pareja el cual le había puesto el cuerno en más de una ocasión. – Baja la mirada.
- Fuiste el consuelo emocional… -
- En fin… en total, pues desde entonces él adquirió para mí otro valor. Lo comencé a tratar más, quería conocerlo pero me topé con la pared.
- ¿Qué pasó? –
- Después de todo sus coqueteos del principio se fueron diluyendo hasta sólo hablarme de su novio. Fue con un eufemismo bastante claro porque me dijo que esperaba hacer feliz a su novio con el detalle que le había preparado… luego se corrigió y dijo que esperaba hacerlo feliz para siempre. No hay que ser un genio para comprender que sólo estaba jugando conmigo.
jueves, 16 de abril de 2015
viernes, 3 de abril de 2015
Desprenderse
Qué difícil es tratar de desprenderse de alguien a la que
quieres con una gran pasión. Hasta qué punto será mejor dar vuelta a la hoja y
dejarte ir para no lastimarme más. Es claro lo que piensas, entre nosotros sólo
hay una amistad, me dices. Eres totalmente pragmático. Haz aprendido a soltar,
no te quedas estancado o en un mismo lugar o no retornas en sentimientos
pasados. Ya pasó nuestro momento y se terminó. En adelante será una amistad y
quizás pase como con en otra ocasión: coincidir significa desencontrarnos. Esta
vez fue así nuevamente, coincidimos pero nos desencontramos. Es necesario
aprender a soltar pero aún me cuesta dejarte ir. Pasaron varios años para
volvernos a encontrar y fueron dos días bastante ajetreados. Quedaron en el
pasado aquellos hermosos momentos a tu lado en donde había un cheque en blanco.
Pero como en toda relación se va rompiendo el papel, la tinta se borra o se
gasta el fondo del cheque. Adiós Luis, gracias por todo, no sólo te quiero,
sino que te amo. Lástima que lo nuestro no puede ser y espero conocer a una
persona tan interesante como lo eres tú. Espero también. Gracias por regalarme
esos hermosos instantes tan llenos de vida.
jueves, 2 de abril de 2015
¿Qué no dije?
Locura
Nuevamente aquí, al filo de un sentimiento fuerte. Estoy
aquí pensando en muchas locuras, ir a buscarte y quedarme contigo otros días
más en aquella aventura.
¿Qué no dije?
Pensaba antes de irte a ver que te diría lo mucho que me
gustas, pero pensé que sería mejor no decirlo. Te lo dije a cuenta gotas y
guardaste silencio. ¿Qué es lo que pasa? Que me siento bien contigo, como con
ninguna otra persona, me gustas como nadie más. Me enamoras y desenamoras. También
te quería decir que dejaría todo por estar a tu lado, viajar contigo a
cualquier parte donde quisieras, no me molestaría en absoluto acompañarte en
cada rincón al que se te ocurriera. Hace tiempo que hubiera dejado todo y me
refiero a la familia y al trabajo. Buscaría la manera de estar a tu lado con la
duda constante si habré hecho lo correcto.
Puedo verte sin parar, escucharte, no me cansas… bueno,
quizás tus historias picantes sobre tus encuentros. Entiendo que hay cosas que
no me gustan pero son parte de ti. Las aceptaría, no sé.
Me encantó estar a tu lado en este viaje. Fue sorprenderte
encontrarme en un lugar que jamás pensé pisar. Darme cuenta que hay un mundo
afuera del que siempre estoy. Ese espíritu aventurero me fascina, aquello que
me haces hacer, me llevas a romper mi seguridad. Contigo escucho a nuevas
personas con historias sorprendentes. Eso es lo que me das, vida. ¿Es extraño
no lo crees?
Estábamos en la plaza de Cuetzalan, estaba a punto de
decirte lo hermoso y sublime del momento, me paraste en seco… dijiste que
estabas a punto de llorar… no me dijiste el porqué. Veíamos a los niños jugar
por la explanada, te perdiste en tus meditaciones. Suspiraste muchas veces, no
sé por qué. Pensarías en alguien más, o quizás anhelabas algo que no querías
decir, quizás suspirabas por el momento.
Contigo puedo platicar de casi todo, libros, filosofía,
historia, literatura, sexo, programas, música… ¿Por qué todo tiene que ser así?
Vernos por unos cuantos días y volvernos a perder entre nuestra vida. Pasar los
días y olvidarnos de que estuvimos juntos y que disfrutamos de muy gratos
momentos.
Con nadie más ha pasado esto, créeme. Estoy seguro que no
encontraré a otra persona como tú en el mundo. Lo simpático es que quizás
encuentres a una persona con quién tener sexo mientras yo escribo esto. Tú
sigues adelante y me dijiste que aprendiste a soltar.
Me gustas mucho Luis y es una lástima que no haya podido
estar más tiempo a tu lado. Me hubiera encantado dormir nuevamente a tu lado,
sentir tus manos, dormir abrazados, escucharte, descubrir muchas más cosas a tu
lado. Disculpa la distancia que interpuse entre nosotros, pero fue necesaria
para no crearme falsas expectativas. Te amo Luis desde el día en que te conocí
hasta la fecha. Cada vez que te veo pierdo la cabeza y el corazón.
lunes, 30 de marzo de 2015
Primavera
Se entrevieron cintas ámbar
que caían desde los cielos.
Ya en el suelo, las gotas precipitadas
en lo alto, las extrañaban.
miércoles, 18 de marzo de 2015
Despacio
Después de ti la pared. Recuerda cada inicio con alegría y cada final con tristeza. No más. Un tiempo.
lunes, 16 de marzo de 2015
Coincidir significa desencontrarnos (lo queer de un encuentro)
¿Qué ha sido de ti…? No sé cómo nombrarte porque siempre te
consideraste queer. Haz pasado al archivo de los fantasmas. En algunos momentos
te veo caminar hacia tu salón de clases. Somos dos figuras entre otras más, sin
significado. Nunca sabré, quizás, porque se acabó nuestra amistad, porqué
dejaste de hablarme, ese es un tema para archivos secretos x. La única certeza
que dejaste fue el saber que no nos hablamos y no tenemos por qué hacerlo.
Tomamos rumbos muy distintos, seguiste creciendo académicamente. En alguna
ocasión se te invitó a participar en un congreso sobre diversidad sexual dado
que es tu tema de especialidad. Obtuvimos un silencio ante la invitación, estás
en todo tu derecho, nuevamente, la obligación sale de sobra. Tu lucha es la
apertura de lo otro, de lo que está fuera de la heteronormatividad, sacar el
lado sensual de las personas, abrir la sexualidad estigmatizada de los sujetos
dañados, evitar la violencia de género, tu lucha es una gran lucha que no
cualquiera se atrevería a hacer. Eres aquél escorpión sexual que busca la
revolución. Disculpen la referencia astrológica.
Aquellos momentos que pasamos
son ahora sólo eso, recuerdos fugaces como cualquier historia de encuentros
furtivos sin gracia, que sirven para rellenar una plática entre copas, para
presumir alguna aventura del pasado, una travesura… El chocolate fue nuestra
carta de presentación hacia el erotismo, al menos fue para mí. “Lo lograste
antojarme el pastel de chocolate”, dijiste a lo que contesté “¿Y si me lo
embarro en el cuerpo”. Tus ojos brillaron, terminamos a lo que tú llamaste “un
encuentro de chocolate”. Después de eso fuimos al antro. Me dijiste que ese
momento era nuestro y de nadie más, el mundo dejaba de exisitir. Pediste vino o
tequila, yo una cerveza. Nos abrazamos, quizás me besaste… Te acercaste a mi oído
y me dijiste: Me gustas mucho. No pude decir nada, fui un hipócrita al pensar
que estaba siendo leal a otra persona mientras estaba contigo. Ahora me
arrepiento de no haberte dicho lo mucho que también me gustabas en aquél
momento. Pasaron muchos años, incluso me diste clases ya cuando no me hablabas.
Admito que fue una experiencia muy extraña, estuvimos físicamente cerca por
cuatro meses, pero emocionalmente creo estuvimos a kilómetros de distancia.
Al conocerte fui muy feliz, me
emocionaba saber que existía un hombre como tú, culto, sexual, erótico,
comprensivo hasta cierto punto, una gran amistad. Pero, qué pasó. Fue porque no
te dije lo que sentía, o porque tú sentías más de lo que sospechaba y no
deseabas manchar tu relación. Esta probabilidad es la que concibo como débil,
pienso que quizás te enojaste por algo que dije a alguien o porque pensabas que
intentaba bajarte a tu pareja. ¿Llegará la respuesta algún día? No lo sé.
Muchas veces pensé en preguntarte directamente pero no me atrevo, es como
saltar a un abismo del cual no sé si llegaré al fondo.
Cuatro papelitos en una mesa,
los colocaste y en ellos escribías tus deseos y pensamientos: eres como el
ratoncillo que sabiendo el peligro que corre juega con el gato, me gustaría
despertar con tu cabeza sobre mi pecho, tu juventud me complace, a veces
coincidir significa desencontrarnos… Cada una de estas frases está
parafraseadas pues perdí los papelitos en una billetera que olvidé en una
cabina telefónica cerca de mi casa hace muchos años después de regresar de San
Luis Potosí. El último mensaje siempre aparece cuando te veo por los pasillos
de la facultad, a veces coincidir significa desencontrarnos… No sé si a eso te
referías.
Etiquetas:
Dedicatoria,
Despertando la Biografía,
Gay
miércoles, 4 de marzo de 2015
Álbum roto
¿Por qué nos arrancamos pedazos de memoria?
Con cada paso que dimos en los días ilustrábamos con fotos
aquellos momentos juntos. Cuando andas con alguien formas un contrato con
ciertas reglas, al terminar la relación se rompe el contrato y con este se
busca la manera de borrar el archivo que contenía nuestras andanzas.
Yo lo hice, no lo negaré. Eliminé fotos donde estábamos
juntos, desde el día en que te conocí, el día en que me regalaste un peluche,
cumpleaños, día de muertos, comida, paseos, el lago, caminatas por el cerro…
Todo eso lo quité para no encontrar un dolor. Ahora que lo pienso, habrá sido difícil
para ti saber que lo hice, si es que revisaste mis fotos.
Viendo tus fotos me percaté que hay un vacío, de fechas,
eventos, momentos, fotos y comentarios… ¿dónde están? En nuestra mente,
momentos recluidos en un espacio, en un limbo que desea desaparecer.
Nuestro álbum ha sido editado. Ya no existen aquellos
momentos que compartimos. Ahora son fotos de una persona en algún momento, sin
contexto, sin forma.
Es doloroso saber que ya no estoy ahí, en ese espacio
virtual donde nos depositábamos, donde era na extensión más de nosotros, de
nuestro contrato, de un cariño pasado.
Solías trabajar en una papelería, no hay fotos de aquellos
momentos… trabajaste en un ciber, obtuviste el trabajo gracias a una amiga… te
sacaste miles de fotos. El único registro de que afecté tu vida es la ropa. En
algunas fotos utilizas algunas de mis camisas… pero no hay nada más de mí ahí.
Tenías una cara triste, tus fotos lo revelan… sé que no eras
feliz, creo que nunca lo fuiste, siempre tuviste razones para despreciar la
vida. Escuchabas canciones sobre el suicidio, lo recuerdo. Llorabas en las
noches mientras yo dormía. Habíamos discutido, estabas triste.
Nunca supe mucho de tu pasado amoroso, lo mantuviste en
secreto. De hecho, no sabía muchas cosas de ti, sólo algunos pedazos inconexos
sobre tu vida anterior a vivir en mi casa.
Recuerdo cuando nos conocimos… me llevaste una paleta echa
por ti de papel china. Nos besamos, vimos una película, me tomaste de la mano.
Caminamos por la fría Xalapa, era octubre o noviembre… Te propuse ser mi novio,
el 3 de diciembre del 2012… lo anotaste en un papel cascarón donde dice que me
amas, y me agradeces por la propuesta… Me regalaste una carlota, un oso de
peluche al que bautizamos como osito… fuimos a una fiesta, cantamos Día de
suerte, la hicimos nuestra canción… Estábamos tomados… te acompañé a la iglesia
para celebrar el día de la Virgen. Te asaltaron, te rompieron la nariz, te
acompañé al seguro… te cuidé, me cuidaste cuando me enfermaba. Me ponías trapos
húmedos en la frente… Jugabas con osito, decía “papi, papi… ¿qué hay ahí?”. Nos
escribíamos en un libreta azul que me hiciste… Te iba a recoger del trabajo en
las noches, te iba a dejar comida al ciber… te daba un beso a escondidas… te
decía que te amaba. Dormíamos juntos… Íbamos a los lagos, comíamos papas con
queso, gratinado o amarillo… Eso era los fines de semana… cuando comíamos a
veces tacos o una torta… Me llevaste al antro, donde más de una persona dijo
que hacíamos una linda pareja… dejamos de ir al antro… Entraste a la
universidad, yo acababa la tesis de letras, te puse en mis agradecimientos… Buscábamos
películas para ver los fines de semana, nunca pude llevarte al cine, sólo una
vez y estabas muy cansado para ver la película… Todo lo que alguna vez te
prometí no pude hacerlo… no pude ayudarte más… Disculpa si mi frialdad te
terminó chocando… Disculpa si te hice mal al estar conmigo… Fuiste una gran
persona que me acompañó por un gran trecho.
Gracias Néstor Adrián Sánchez Díaz. Si un día lees esto debo
confesar que lloré cuando lo escribí. Traté de recuperar aquellos momentos. Aún
conservo las fotos de todos nuestros momentos. Quizás algún día las revise y ya
no sienta dolor.
domingo, 8 de febrero de 2015
La muserinia
Desdichada, ¿por qué vienes ahora? ¿No te ausentaste por más
de cuatro años? Quizás te escondiste en un rincón de mi cuarto, donde no pasaba
la escoba. ¿Dices que te abandoné? ¿Huiste o te espanté? Seguro habrás estado
atormentando a cualquier otro hombre con ideas a la mano, café y cigarros. Pasamos
tantas cosas juntos ¿te has olvidado de cuántas palabras me hacías escribir?
Pues te lo recuerdo. Me hiciste escribir disque cuentos y poemas. Torturaba a
mis amigos leyéndoles tus mensajes. Me sentía un pueta, porque eso es lo que
originas, puetas.
Antes no conocía tu nombre, más
bien te decía de muchas maneras: melancolía, tristeza, angustia… ahora entiendo
que eres la hija de una Musa y una Nereida. Sí, así es. No tienes el perfil de
una bella musa que cantas himnos al oído. Vienes con tus palabras a recordarme
las desgracias, la ausencia, eso es lo que hacen las nereidas.
Pasa, toma asiento, haz estado
mucho tiempo en el suelo. ¿Quieres un café o prefieres un poco de vino? Pero
queda una advertencia, no te acomodes, porque pronto habrá limpieza en el
cuarto y saldrás.
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