miércoles, 4 de marzo de 2015

Álbum roto

¿Por qué nos arrancamos pedazos de memoria?


Con cada paso que dimos en los días ilustrábamos con fotos aquellos momentos juntos. Cuando andas con alguien formas un contrato con ciertas reglas, al terminar la relación se rompe el contrato y con este se busca la manera de borrar el archivo que contenía nuestras andanzas.

Yo lo hice, no lo negaré. Eliminé fotos donde estábamos juntos, desde el día en que te conocí, el día en que me regalaste un peluche, cumpleaños, día de muertos, comida, paseos, el lago, caminatas por el cerro… Todo eso lo quité para no encontrar un dolor. Ahora que lo pienso, habrá sido difícil para ti saber que lo hice, si es que revisaste mis fotos.

Viendo tus fotos me percaté que hay un vacío, de fechas, eventos, momentos, fotos y comentarios… ¿dónde están? En nuestra mente, momentos recluidos en un espacio, en un limbo que desea desaparecer.

Nuestro álbum ha sido editado. Ya no existen aquellos momentos que compartimos. Ahora son fotos de una persona en algún momento, sin contexto, sin forma.

Es doloroso saber que ya no estoy ahí, en ese espacio virtual donde nos depositábamos, donde era na extensión más de nosotros, de nuestro contrato, de un cariño pasado.

Solías trabajar en una papelería, no hay fotos de aquellos momentos… trabajaste en un ciber, obtuviste el trabajo gracias a una amiga… te sacaste miles de fotos. El único registro de que afecté tu vida es la ropa. En algunas fotos utilizas algunas de mis camisas… pero no hay nada más de mí ahí.

Tenías una cara triste, tus fotos lo revelan… sé que no eras feliz, creo que nunca lo fuiste, siempre tuviste razones para despreciar la vida. Escuchabas canciones sobre el suicidio, lo recuerdo. Llorabas en las noches mientras yo dormía. Habíamos discutido, estabas triste.

Nunca supe mucho de tu pasado amoroso, lo mantuviste en secreto. De hecho, no sabía muchas cosas de ti, sólo algunos pedazos inconexos sobre tu vida anterior a vivir en mi casa.

Recuerdo cuando nos conocimos… me llevaste una paleta echa por ti de papel china. Nos besamos, vimos una película, me tomaste de la mano. Caminamos por la fría Xalapa, era octubre o noviembre… Te propuse ser mi novio, el 3 de diciembre del 2012… lo anotaste en un papel cascarón donde dice que me amas, y me agradeces por la propuesta… Me regalaste una carlota, un oso de peluche al que bautizamos como osito… fuimos a una fiesta, cantamos Día de suerte, la hicimos nuestra canción… Estábamos tomados… te acompañé a la iglesia para celebrar el día de la Virgen. Te asaltaron, te rompieron la nariz, te acompañé al seguro… te cuidé, me cuidaste cuando me enfermaba. Me ponías trapos húmedos en la frente… Jugabas con osito, decía “papi, papi… ¿qué hay ahí?”. Nos escribíamos en un libreta azul que me hiciste… Te iba a recoger del trabajo en las noches, te iba a dejar comida al ciber… te daba un beso a escondidas… te decía que te amaba. Dormíamos juntos… Íbamos a los lagos, comíamos papas con queso, gratinado o amarillo… Eso era los fines de semana… cuando comíamos a veces tacos o una torta… Me llevaste al antro, donde más de una persona dijo que hacíamos una linda pareja… dejamos de ir al antro… Entraste a la universidad, yo acababa la tesis de letras, te puse en mis agradecimientos… Buscábamos películas para ver los fines de semana, nunca pude llevarte al cine, sólo una vez y estabas muy cansado para ver la película… Todo lo que alguna vez te prometí no pude hacerlo… no pude ayudarte más… Disculpa si mi frialdad te terminó chocando… Disculpa si te hice mal al estar conmigo… Fuiste una gran persona que me acompañó por un gran trecho.


Gracias Néstor Adrián Sánchez Díaz. Si un día lees esto debo confesar que lloré cuando lo escribí. Traté de recuperar aquellos momentos. Aún conservo las fotos de todos nuestros momentos. Quizás algún día las revise y ya no sienta dolor.


domingo, 8 de febrero de 2015

La muserinia

Desdichada, ¿por qué vienes ahora? ¿No te ausentaste por más de cuatro años? Quizás te escondiste en un rincón de mi cuarto, donde no pasaba la escoba. ¿Dices que te abandoné? ¿Huiste o te espanté? Seguro habrás estado atormentando a cualquier otro hombre con ideas a la mano, café y cigarros. Pasamos tantas cosas juntos ¿te has olvidado de cuántas palabras me hacías escribir? Pues te lo recuerdo. Me hiciste escribir disque cuentos y poemas. Torturaba a mis amigos leyéndoles tus mensajes. Me sentía un pueta, porque eso es lo que originas, puetas.
Antes no conocía tu nombre, más bien te decía de muchas maneras: melancolía, tristeza, angustia… ahora entiendo que eres la hija de una Musa y una Nereida. Sí, así es. No tienes el perfil de una bella musa que cantas himnos al oído. Vienes con tus palabras a recordarme las desgracias, la ausencia, eso es lo que hacen las nereidas.
Pasa, toma asiento, haz estado mucho tiempo en el suelo. ¿Quieres un café o prefieres un poco de vino? Pero queda una advertencia, no te acomodes, porque pronto habrá limpieza en el cuarto y saldrás. 

Luces disco

Volvamos a la triste oscuridad contrastada por las luces de neón, las luces disco, y los efectos visuales.
Melancolía acompañada por licor barato en un antro lleno de cuerpos que no significan nada.
Las sombras se agolpan en el fondo del antro, las mentiras. Dicen que son felices porque olvidan su rutina.
El alma sale a pedazos por cada bocanada de cigarrillos Malboro y el recuerdo se disuelve en los vasos con cerveza.
Nadie desea salir de esa ilusión, la razón en la sombra se transforma en un profeta olvidado.
Las náuseas esperan afuera, subiendo las escaleras del antro.

La bicho, la bola, ella


Totalmente honesta. Cuando quiere salir, nos mira y produce un pequeño gemido. Si desea comer mueve su plato con la patita buscando por debajo. Es encantadora sobre todo cuando busca cariño porque se acurruca a nuestro lado, entre cierra los ojos y ronronea agradecida por la mano que le acaricia la barbilla (su lugar favorito). Es igualmente honesta cuando no desea compañía y busca un lugar apartado para descansar. La extrañamos cuando se ausenta por algunas horas. La extrañamos como a cualquier ausente que esperamos y con la misma esperanza de que llegará bien hasta nuestro lado.

sábado, 29 de noviembre de 2014

¿Cuál historia espera su fin allá abajo?

¿Cuál historia espera su fin allá abajo?... me encuentro con un fragmento suelto de una novela apreciada. Recuerdo el blog y me asomo para encontrar quizás una novedad, sorpresa, hay un comentario en espera. Son las palabras de una capricorniana que se sintió identificada con una entrada sobre el signo. El texto fue escrito hace tiempo, mucho diría yo, casi ni lo recuerdo, sus detalles se escapan. Me hace pensar que el diario que me propuse llevar lo he descuidado. Ahora me invade un miedo, es el temor a las palabras. ¿Qué me ha llevado a sentir tal emoción? El temor a ser leído, criticado, descubierto… Pero, no recuerdo acaso que la escritura es una terapia. Es un diálogo, aunque parezca egoísta, con uno mismo. Es una confesión que surge de las entrañas. Disculpen si no escribo bonito o doy vueltas. Escribiré para mí. ¿Cuántos autores no lo han hecho? Es el pecado de la carne hecho palabras.

La historia que espera su fin allá abajo tiene muchos matices. El encuentro con una persona que resultó ser una amiga. En el fondo se encuentra la historia. Hemos cambiado, han cambiado las circunstancias, hemos avanzado, todo el mundo ha corrido en su cauce y parece como si nada hubiera cambiado. Siguen los mismos problemas, no hay nada nuevo bajo el sol. ¿Más experiencia? Pero más preocupaciones. Se acerca el invierno. Será tiempo de analizar lo que nos ha dejado este año. Esperemos escribir otras historias y que no se queden en el tintero. Bienvenido sea el vértigo posmoderno, bienvenida la historia de allá abajo. 

viernes, 4 de abril de 2014

La muerte es el silencio

Quizás haga una promesa que tarde en concretar. Pero no te dejaré morir en el silencio. Eres la bitácora de mis viajes y desde hace tiempo he dejado de frecuentar la escritura por varias razones. Ahora entiendo que el silencio es la muerte, no te abandonaré.

Escribir es combatir a la muerte y al silencio.

jueves, 25 de julio de 2013

Las realidades de un jueves 25 de junio


Es la tarde del día y han ocurrido una serie de eventos que exaltan y conmueven. Hechos que hacen pensar en lo complejo de la realidad. En ocasiones ella se desborda, nos sobrepasa. Por una parte, tenemos la noticia de que en España se descarriló un tren que cubría la trayectoria Madrid a Ferrol. Murieron varias personas y otras muchas quedaron lastimadas. Evitamos, por salud mental, pensar en el sufrimiento de los familiares de las víctimas de tal accidente.

 Por otra parte, encontramos que el día martes un funcionario municipal abusó de su poder, quitándole la mercancía y humillando a un niño tzotzil en Villahermosa. El suceso fue grabado. El hecho, difundido por las redes sociales. La inconformidad de muchos se leyó. El cuento termina en que fue despedido el funcionario y el niño recompensado con una beca para seguir sus estudios.

Estos, son dos sucesos “relevantes”.  No son todos los que podrían citarse en un día cualquiera en el mundo. Pienso en las miles de historias que transitan por la realidad. Trenes-vidas que van de un lugar, mientras los pasajeros piensan que no sucederá una tragedia. ¿El optimismo será un mecanismo de defensa ante la realidad? Posiblemente.

Cuántos de nosotros salimos para realizar alguna actividad pensando en los pormenores de nuestro itinerario y no en las posibilidades de encontrarnos ante una situación difícil y desagradable. Por lo pronto, el niño chiapaneco cuya mercancía fue asaltada por el ex funcionario no creía que sería violentado, y las decenas de personas que viajaban en el tren tampoco contaron que tendrían un final lastimoso.

Ahora bien, ¿los demás sujetos que seguimos caminando por la realidad cuál es nuestro compromiso ante esas otras realidades que se nos presentan? La respuesta no la tengo inmediatamente. Será reflexionar, quizás. Estar alertas y aprender acaso sobre lo complejo de la realidad. Otra posibilidad.

Pero más allá de estas meditaciones, se cruza algo local e íntimo. Un evento que no sería considerada noticia. Un profesor que abandona su trabajo. Explico brevemente. Un grupo de alumnos opina que cierto profesor no debe dar una materia. Los argumentos son diversos. Encontramos desde aquellos que podrían considerarse banales: “no me cae bien”, hasta aquellos argumentos sospechosos por ser complejos: “el profesor omitió algunos errores ortográficos de mi trabajo, luego entonces, es mal maestro”… Otros comentarios decían que les molestaban los chistes que hacía el docente. El humor para algunos alumnos es indeseable. De esta forma, la Facultad de Letras tuvo un momento áspero en su transitar por la realidad. Nadie murió, podemos pensar. No es algo grave, considerarán otros. Pero, dejó un mal sabor de boca. Precisamente, el docente acusado escribió algunas  líneas donde expone razonablemente una opinión de lo sucedido. Indica la posibilidad de que los profesores escogieran a los alumnos. Se caería en una utopía, claramente. El docente, considera, debe soportar diplomáticamente a ciertos alumnos y alumnas. Por otro lado, señala la falta de honestidad por parte de los estudiantes, pues en ocasiones están ocupando lugares por mera inercia. Apoyo la idea. A los docentes se les exigen características que los alumnos no poseen. Dicho en otras palabras, algunos alumnos tienen un bajo rendimiento escolar y exigen que el profesor solucione la apatía de los mismos. Aquellos que se esfuerzan por sus actividades escolares se cansan de escuchar las lastimosas quejas de sus compañeros. Nuevamente surge la pregunta, ¿qué se debe hacer?

Así, el profesor termina su escrito considerando su renuncia. Más allá de evitar los dimes y diretes –quizás como este escrito–, su intención es estar fuera de un lugar donde no es deseado. Por otra parte olvida a los demás alumnos que consideran su labor como excelente y relevante para la facultad. Sin embargo, el profesor tomó una decisión la cual debe respetarse.


Para finalizar, podemos decir  que otras historias quedarán ocultas o desconocidas en este jueves 25 de junio. Quizás otras realidades habrán sido mucho más benéficas. Mientras tanto pienso en la frase de Borges: “A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos”. 

martes, 18 de diciembre de 2012

Zapata se queda


Para recordar noviembre

Bedtime story


Video donde aparece un cuadro de la surrealista Remedios Varo

lunes, 29 de octubre de 2012

Por la llorona y la Frida

Lo siento, mas no se contuvo el sentimiento líquido 
que quisiera nacer del licor
de aquél profundo dolor
con el que se nace y a veces se muere...